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Escúchalo mientras caminas!

1. ¿Qué buscamos?

Como cualquier inicio de plan, tu primer paso será encontrar el qué.

Al momento de plantearte qué buscar en un destino, en realidad te estás preguntando lo que quieres obtener con la selección del mismo.

Para empezar a adentrarte en el tema podrás hacerte y responder una serie de preguntas que allanarán el terreno:

  1. ¿Qué intereses te están demandando mayor atención actualmente?
  2. ¿Qué puede aportar el destino a esos intereses?
  3. ¿Qué intereses nuevos te gustaría incorporar?

Una vez respondidas estas preguntas, podrás tener una mejor idea de qué encontrar en nuestro nuevo lugar de destino.

Los qués se obtienen en forma de sustantivo. “Comodidad”, “Conexión”, “Inspiración”, “Productividad”, etc.

2. ¿Por qué lo buscamos?

Podrás encontrar el qué con mediana facilidad, pero encontrar las razones te resultará un poco más intrincado.  Encontrar el por qué contempla el campo humano y emocional. Hay que recopilar aquello que sentimos para poder ver los motivos. Preguntarse por qué es preguntarse qué nos mueve.

"Muévelo, pero entonces muévelo"

Deberíamos poder expresar aquello que nos pasa con facilidad, pero los estímulos externos hacen que veamos nuestros pensamientos con el filtro ajeno. Muchas veces creemos que queremos algo, pero en realidad estamos proyectando algo que quieren los demás y respondemos por ello.

Una cosa en mudarse a Bali porque es un destino cool para nómades digitales o potenciales instructores de yoga y otra cosa es que genuinamente tengas la intención de vivir con un presupuesto más acotado, explorar una cultura distinta, sumar el surf a tu rutina, o simplemente experimentar lo que significa vivir en una isla. Son razones muy diferentes.

Para comprender realmente por qué ir a un lugar determinado deberás adentrarte en lo que deseas experimentar. La acción llevará a la experiencia, la cual se inyectará en tus venas y florecerá en forma de emoción.  Crear lo que quieres sentir es la premisa.

Verás cómo las razones tienen que ver con un verbo. “Combinar”, “Invertir”, “Hacer”, “Lograr”.

3. ¿Dónde vamos?

¿Cuántos países, regiones, ciudades pueden darte lo que buscas? Cientos!

La afinidad con el lugar es una de las principales características a tener en cuenta.

Si te encanta San Francisco por el tipo de ambiente y la onda que tiene, pero no tienes suficiente dinero para vivir allí durante un tiempo o te encanta la montaña, pero no te sientes cómodo con el clima frío, no terminarás teniendo afinidad suficiente con el lugar.

Algunas preguntas-colchón que pueden ayudar para determinar dónde:

  1. ¿Cuánto tiempo planeas pasar en el lugar para alcanzar tus objetivos?
  2. ¿Es el lugar acorde a tu presupuesto mensual? Si no lo es, ¿Cómo puedes hacer para que lo sea?
  3. ¿Responde el lugar al estilo de vida que quieres mantener?

La última pregunta es una de las más importantes ya que promueve pensar en cómo querrás vivir en el destino.

Pensar a futuro, improvisar y fantasear es muy útil e inspirador antes de emprender un viaje, pero al momento de mudarnos a un nuevo destino debemos contar con ciertos datos que aporten a la certeza.

Si ya lo visitamos alguna vez podremos usar las interpretaciones y sensaciones que se generaron en aquel momento y quedaron en el recuerdo, pero también debemos acudir a noticias y artículos que den información sobre el contexto económico, social y cultural y a blogs o testimonios de gente que haya vivido o esté viviendo una experiencia similar a la que nosotros quisiéramos vivir. Dejo aquí un sitio muy interesante para visitar.

Si el lugar contempla un estilo de vida similar al que estás viviendo o quieres vivir, entonces hay muchas chances que este sea el indicado. De todas maneras, debemos ser conscientes de que siempre atravesaremos un periodo de adaptación, identificaremos aspectos que no compartiremos o tal vez rechacemos y otros que adoptaremos para siempre y mejorarán notablemente nuestra calidad de vida.