nuevo
Escúchalo mientras caminas!

Aquello que es difícil de medir aleja a los escépticos y atrae a los creyentes.

Y acá estamos nosotros empezando nuestra carrera freelance con mil dudas, todas inmensurables.

Tomamos esa decisión que tanto costó, dejamos cosas atrás y nos proponemos horizontes nuevos. No poder medir ese horizonte presenta problemas para el que necesita de esa seguridad. Bueno en realidad, todos la necesitamos.

Nuestras ideas se empiezan a acumular a medida que programamos todo lo que viene. Entendemos parte de lo que tenemos que hacer y hasta lo anotamos para que no se nos pase nada. Buscamos comprender cómo hacerlo y nuestras entradas de información se amontonan hasta abrumarnos.

Estamos desbalanceados. Mucha entrada, poca salida. Cuello de botella. Incertidumbre y confusión.

¿Cómo desatoramos ese montón de ideas y tareas por venir?

Acción.

Cuando algo es difícil de medir necesitamos movimiento. Necesitamos contrastarlo con otra cosa. Necesitamos experimentarlo.

El ojo humano está preparado para diferenciar fácilmente los objetos en movimiento porque trabaja por contraste. Nuestra visión periférica identifica aquellos objetos en movimiento y le cuesta hacerlo con aquellos que están estáticos. Si logramos movernos, nuestras perspectivas cambian y por ende identificaremos mejor lo que tenemos que hacer.

Empezando a dejar salir alguna de esas ideas en forma de ensayos, descongestionaremos nuestra gran capacidad de acumular dudas.

La materialización de nuestras ideas es lo más cercano a la certeza que tenemos.

Lo más seguro que podemos tener es apreciarlo con alguno de nuestros 5 sentidos. Prueba fehaciente de que está ahí a través de nuestra conexión con el exterior.

¿Cómo logramos empezar?

Literalmente el primer paso tiene que ser ordenar. Buscar la prioridad. La escala. De menor a mayor. No puede haber una tarea que deba suceder al mismo tiempo que otra.

Una vez que asignamos un orden a esas tareas (1, 2, 3, 4...), tendremos alguna noción más clara de cual es la primera que debe pasar por ese cuello de botella. Solo que ahora sin ser molestada por las demás, sucede con menos fricción y además conocemos cuál vamos a pasar después.

Estamos tranquilos, seguros, con un plan. Puedo cerrar los ojos y descansar. Puedo ponerme a hacer otras cosas. Puedo procrastinar como un campeón.

Di ese primer pasito hacia mi futuro como trabajador independiente y puedo ver el sol. Creo que las cosas van a suceder solas y sin esfuerzo ahora. Creo que me voy a tomar un helado y relajarme.

Bueno basta de ironía. Recordemos una cosa:

Para que un objeto se mueva, debe vencer la fricción inicial. A veces es gigante, a veces es casi nula. En general tiene que ver con su masa y la fuerza que se le aplica para que logre su movimiento. Considérate con suerte! Has llegado a un punto sin excusas válidas. Lo único que debes hacer es vencer esa fricción inicial y enlazar ese movimiento con la acción que sigue.

"Pero el objeto es muy pesado"

Bueno, seguramente existe la posibilidad de seccionarlo en partes y trasladarlo en partes menos pesadas. Llevará más tiempo y esfuerzo pero tendrás el mismo resultado.

También puedes conseguirte algo que haga más fuerza y lo mueva. Si es así, entonces priorizaste mal las acciones. Conseguir algo que lo mueva vendrá primero.

También puedes reducir la fricción y hacer que no resulte tan pesado moverlo.

Seguramente existan mil y un maneras más de lograr lo que debes hacer, pero siempre tendrás que enfrentarte a una fricción, una masa y un tamaño de objeto a mover.

¿Es fácil? No.

¿Es simple? Sí.