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Escúchalo mientras caminas!

Por qué nómada.

Se trata de tener la posibilidad. Saber que puedo moverme en el caso de querer que así sea. El trabajo que demanda presencia y permanencia no te permite eso. 

El “nomadismo” es otra forma de llamarle al “posibilismo”.

Esta forma de ver mi vida empezó a los 27 años con un pequeño viaje turístico de 30 días a Europa en el año 2014. El tipo de ritmo que demandó el viaje, la soledad que enfrenté por momentos, la observación y el descubrimiento, me hicieron ver nuevas alternativas para mi vida. 

Con cierta encanto, hoy observo cómo ese viaje me cambió la visión de lo que realmente quería.

Enamorarse del modo, no del trabajo

Mis objetivos cambiaron. Quería lograr aquello que estaba en frente mío. Continuar viajando, sin importar de qué manera. 

Mis alternativas viniendo del campo del diseño se cerraban al trabajo con la computadora, sobre todo en relación a lo que sabía hacer, renderizado (modelado y producción de imágenes fotorealistas). 

Después de un tiempo de cierta investigación (casi exclusivamente pasando el tiempo en Google buscando alternativas), descubrí Upwork (en ese entonces todavía era Elance).

Si existía una mínima posibilidad de ganar algo de dinero desde mi computadora, sería a través de alguna de estas plataformas. Concentraban todo lo que necesitaba: clientes, volumen de trabajo para aplicar y respaldo de pago remoto.

Yo mirándo este modo de vida después de cobrar mi primer trabajo.

Conseguí mi primer trabajo y lo cobré. Fueron 10 USD. Esa primer sensación logró propagar mi visión hacia lo que sería mi nuevo modo de trabajo. El tópico, tema, industria, labor, todo ésto aún no estaba en cuestión. Únicamente la forma en la que iba a poder vivir mediante este nuevo método. 

Asentándome en el nomadismo

Cuando empecé a trabajar de esta manera, todos mis esfuerzos daban sus frutos por la novedad. Era tan conveniente este modo de vida, que no importaba demasiado qué estaba haciendo, en dónde o cómo. Simplemente cumplir con la posibilidad de moverme en cualquier momento que desee superaba cualquier expectativa.

Atravesé un par de prósperos años que me permitieron experimentar la vida freelancer. Diversos clientes de todo el mundo, trabajos variados y sobre todo la gestión de mi propio tiempo

Mis convicciones empezaron a encausarse hacia un lado extremo en donde para cumplir con este modo de vida uno tendría que ser freelancer el 100% del tiempo, no empleado de ninguna empresa. Brindar los propios servicios “sin ponerse la camiseta” de ninguna empresa. 

Hace no mucho, esto cambió de sobremanera. Las razones para este modo de vida tienen que ver con la posibilidad de moverse y disponer de tu tiempo, no con una forma de trabajo u otra. Pensarlo tan cerradamente no me permitió buscar otras dinámicas de trabajo que podrían resultar interesantes. 

No es tanto nomadismo, es más bien posibilismo

Expandiendo sobre este concepto, debería definir lo que para mí (desde mi forma de vida) representa un trabajo que demanda una presencia física o in situ

Esta es la forma que sigue y seguirá siendo la más popular por diversos motivos.

  1. El contacto que tiene el cara a cara mejora las relaciones interpersonales
  2. La fluidez con la que se trabaja es mayor por este motivo
  3. El tacto, por más leve que sea, es componente de la naturaleza de las relaciones humanas

Pero, ¿qué pasa cuando queremos movernos con más libertad de horarios, visitar nuevos lugares regularmente o disponer de tiempo valioso para compartir con otras personas?

El trabajo que demanda una presencia física puede traer múltiples beneficios estructurales, sociales y profesionales, es cierto. Pero el trabajo remoto hoy en día se puede acercar mucho a esta realidad y le agrega la capacidad de gestionar  espacios y tiempo con otras personas.

La posibilidad de tener eso es lo que resulta motivante. Genera aire, permite una separación más fácil del trabajo y lo nutre con nuevas experiencias desde la posibilidad de movimiento.

Las rutinas que cambian

Dentro de un día común, las rutinas se respetan. Es más, se deben respetar. Quizás hay una idea de “liberación de costumbres” mientras disponemos de mucha flexibilidad, pero precisamente porque la tenemos es que las rutinas nos fortalecen para no dispersarnos demasiado. 

Dejar entrar nuevas experiencias hace que dichas rutinas vayan cambiando y las reemplacemos con mejor contenido y más acorde a nuestros objetivos. Sin estar necesariamente impuestas por los deberes que debemos enfrentar en una organización in situ, nuestro día transcurre más cercanamente a nuestros deseos que a los de otros. 

Por supuesto que esto es un arma de doble filo. Somos nosotros mismos los que disponemos del tiempo y de la forma que le queremos dar, nosotros cargamos toda responsabilidad al respecto.
El orden siempre será necesario aunque cambien los mandos.

Cómo resulta este estilo de vida

Importa poco si te mueves o te quedas en algún lugar fijo en tanto existan estos 3 componentes principales: organización, movimiento y recuperación.

Es la forma que encontré de agrupar la estructura que mantiene esta forma y la que ayuda, sobretodo, a disfrutarla.

Organización

Una de los primeros componentes que empujan y componen este modo es el plan. Así como un avión planea y se sustenta en el aire, nuestros objetivos serán ideados allí y seremos nosotros lo que los mantendremos planeando

Nuestros planes son hojas que debemos mantener en el aire mediante nuestros movimientos. Aquellas pequeñas batallas que ganaremos mediante el cumplimiento de pequeños hitos es la forma de sustentarse que tienen. 

Cuando no hay empresa, empleadora, maestra, madre, tutor que nos oriente, estos pequeños avances son con los que contamos como brújula para el progreso. Debemos anotarlos

De todas maneras, esto no termina allí. Si sólo asentamos aquello que vemos no nos servirá de mucho. Debemos recurrir a ellos para lograr acoplar ese registro con lo que queremos lograr. Trazar una estrategia parece fácil, pero si no nos encargamos regularmente de recordar aquello que queremos lograr, nuestras revisiones serán en vano. 

Trazar un esquema que plantee una serie de acciones resulta inevitable, pero si no buscamos la constante implementación de mejoras en nuestros procesos no avanzaremos demasiado y nos estancaremos. 

Movimiento

Entonces parte de nuestro sistema tiene que ver con la motivación que genera descubrir nuevas formas de vivir que se alineen a lo que queremos.

Quizás necesitemos incorporar nuevas capacidades, quizás debamos chocarnos contra ciertos desafíos, pero siempre lo haremos a través de entrar en contacto con aquello que no conocemos aún.

Esto nos permitirá explorar nuevas alternativas que alimenten nuestra creatividad. El movimiento como parte de nuestra estructura crea una predisposición para recibir nuevas alternativas.

Independientemente de la locación, nuestra forma estará impregnada con una receptividad propia de la creación.

Parte de completar esta acción incluye la práctica deliberada. Quizás se nos ocurra hacer un cuadro o escribir un poema. Quizás resolver un problema complicado o mejorar en algún campo laboral específico. Sólo con hacerlo no basta. Deberemos cumplir con un régimen de práctica que nos acerque a una automatización necesaria para dejar entrar esa creatividad de manera libre. 

El aprendizaje nos orienta y nos conduce para propagar nuestras nuevas formas de pensar y lograr una conexión mayor con nuestra labor y nuestras relaciones humanas.

Recuperación

Así como el movimiento permite atravesar estructuras y contempla la curiosidad para encontrar nuevos valores, es necesario permitir el reposo para no sobre-estimular nuestras acciones.

El descanso es necesario en cualquier situación que demanda energía y saber utilizarlo a nuestro favor es tan importante como el movimiento. Las pausas deliberadas, los recesos y las vacaciones aportan a la reconstrucción de nuestro plan. 

Cuando activamos nuestras acciones hacia algún objetivo en particular, en el camino quedará energía desperdiciada, necesariamente. Esto se puede traducir en un gasto que luego pasará factura desde cualquier sistema. El campo laboral, la claridad mental, relaciones sociales, estado físico, pueden ser descuidados si no ocurre el descanso.

Para que esto ocurra, nuestra acción consciente deberá ser por momentos la inmovilidad. Favorecer a lo opuesto del movimiento. Crear la otra parte. Amigarse con aquel componente que trae reconstrucción y permite levantarse todos los días. Al traer la quietud a nuestros sistemas, estaremos brindando la otra cara de la moneda. Aquella que repara y favorece a la continuidad de nuestras actividades.

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Encontrar un sistema que nos permita trabajar con este tipo de esqueleto posibilitará disfrutar de este estilo de vida y prosperar en nuestro campo. Así es como la vida del nómada digital florece y abarca los distintos aspectos que competen en nuestra forma de vivir.