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Escúchalo mientras caminas!

Creemos con pasión que lo que hacemos va a resultar como esperamos. Nos preparamos un montón y hasta le ponemos mucho amor. Llegamos a un punto límite que define si funciona o no.

No funciona.

Qué cagada.

Si alguien se comunicó mal, es tu culpa. Si el no se comunicó y necesitabas que lo haga, es tu culpa. Si se te volcó el café en la laptop y no pudiste entregar, es tu culpa. Si cayó un meteorito en la tierra, las redes se cayeron y por ende no pudiste llegar a tiempo, es tu culpa.

No lo malinterpretes, es bueno que asumas "tu culpa".

Culpa: Responsabilidad o causa de un suceso o de una acción negativa o perjudicial, que se atribuye a una persona o a una cosa.

Significa que estamos buscando algún control de la situación. Significa que estamos haciéndonos cargo de los que nos corresponde. En el camino puede que tomemos más responsabilidad de la que corresponde, pero en tanto no resulten dañinas para nuestra persona, resulta positiva para contrarrestar nuestras reacciones despojadoras de responsabilidades.

Cuando alguien nos hace un mal, tendemos a culparlo. Sin entrar en situaciones extremas, tenemos dos opciones: o lo culpamos o asumimos la culpa que nos corresponde. ¿Hicimos lo necesario para que esto (no) sucediera?

Desde nuestra parte hicimos exactamente lo necesario para que eso pase exactamente como sucedió.

Siempre me gustó llevar la contra con respecto a este tema. Desde temprano pude ver como la gente le encanta culparse entre sí, cosa que me resulta un poco grotesca.

El mecanismo de desapropiarse de la culpa resulta natural en cualquiera de nosotros.

Por más absurdo que suene absorber toda la culpa, propongo hacerlo una vez. Gratis. Sin nada a cambio. Exploremos el control que esto entrega.

Si asumimos alguna responsabilidad, nos suscribimos a la única chance de poder cambiar, mejorar y producir algo mejor la próxima vez. Si esta se la dejamos a alguien más, no nos damos esa chance.

Cuando transformamos nuestra mirada sobre la culpa y nos posicionamos con responsabilidad sobre ella, estamos eligiendo crecer, no escapar.

Otro enfoque interesante sobre la causalidad de las cosas es la visión optimista y pesimista de un problema.

Dice el optimista: "¿Existe algún momento para dejar de creer que todo va a resultar bien?"

Dice el pesimista: "¿Existe algún momento para dejar de creer que todo va a resultar mal?"

La diferencia está en cuánto uno usa lo relativo y cuánto lo absoluto. Es enfocar la energía en una escena sola o en la película entera.

-"O sea que esto que creo que es en realidad puede no serlo?" Fue lo primero que me pregunté cuando entendí por primera vez el concepto de relatividad.

Cuando le asignamos un adjetivo calificativo a un evento, estamos signando nuestra visión sobre ello. Como un autócrata trazamos veredicto y lo volvemos absoluto. ¿Es realmente así? O mejor aún, ¿te conviene que sea así?. Mira lo bien que la pasan los optimistas.

Eres tan libre como cualquiera de entenderlo como relativo o absoluto.

Optimismo, ¿es el antídoto?

Qué liviana resulta la palabra optimista en estos días. Pareciera que cambiar un no por un sí lo resuelve todo. Sería fácil, ¿no?

Ocurrirían brutales errores por el solo hecho de negar un no y convertirlo en sí. En vez de optimismo, conviene pensar en el estoicismo.

Me considero un practicante del estoicismo. Sin saber nada acerca de este concepto, construí mi camino hacia él. En algún momento de mi adolescencia dije: "Tiene que haber una manera de controlar aquello que te hace sentir tan mal y revertirlo para sentirte bien".

El estoicismo no es otra cosa que una opción. Al momento de elegir en un instante como considerar algo que no te gusta, los estoicos más fácilmente se inclinan por desarmar aquellas afecciones que generan las emociones. Por supuesto que se siente, pero por sobre todas las cosas uno busca entender la razón de esa emoción para no dejar que se entrometa en el resultado.

Se analiza el paso, se remueve los obstáculos mediante la elaboración de alternativas y sobre todo, se es largoplacista.

La gran diferencia con el optimismo es que el estoicismo no se sustenta solo de las palabras positivas, sino de la búsqueda de soluciones. Transforma una situación de desventaja en una ventajosa. Siempre se queda con algo beneficioso de cualquier situación. Aprovecha aquello que es invisible para el resto y lo transforma en algo beneficioso. Genuinamente útil para cuando todo sale mal, verdad?

Es muy difícil de ejercer. Increíblemente difícil. Las emociones tienen una potencia marcadamente preponderante en situaciones extremas y sobre todo en situaciones que nos importan mucho.

Cuando todo male sal

El enfoque está en el mismísimo resultado y este no coincide con nuestra expectativa previa. De alguna manera u otra eso "es lo que es y no se puede hacer nada al respecto".

Existen dos caminos. En ambos creemos que algo ES. El tema es si queremos tener el control de lo que creemos o no.

En tanto nos otorguemos ante todo el control de lo que creemos, lo que suceda no nos afectará.

Ojo, no se trata de mentirte para que no te afecte. No se trata de negar lo que te suceda. No se trata de convencerte para que sea de otra manera. Eso que sucedió ya para ti es de esa manera. Ahora queda ver si podemos cambiar nuestra creencia.

Contemos con la prueba de que para otra persona eso que tu piensas que es rotundamente malo, para ella puede ser bueno. O puede ser inocuo. O puede ser maravilloso.

Cada cual lo experimenta diferente y por ende no significa que lo que ves y las conclusiones que saques sean absolutas.