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Escúchalo mientras caminas!

Hasta más versátil que el dibujo, el texto me está llenando cada día más. Es una forma muy nueva para mi, que hace que mis ideas fluyan con bastante naturalidad y que me sumerja en mi mundo con cierta facilidad.

Igualmente, me gustaría tener un poco más de facilidad.

Siento la fricción inicial que me muestra pensar en tener qué escribir, justo antes de hacerlo. Quisiera que eso no existiera, y que se vuelva cada vez más fácil de activar.

A pesar de esta resistencia inicial, puedo ver como disfruto de mover los dedos en el teclado. Como el flujo de las palabras tallan de a poco aquello que inicialmente está en la cabeza y que se me sirven para ser volcados en un medio.

Tener la capacidad de escribir se vuelve especialmente útil para cualquier disciplina. Es peculiar como esto trabaja. Tiene que ver con la relación con el lenguaje, especialmente el hablado, y cómo este se entromete en cualquier disciplina.

Cuando nos expresamos a través de el dibujo, la música, la danza, necesitamos una especie de conversor que se aprende con el tiempo. Saber qué querer decir con una pieza de arte plástico pretende convertir aquello que solamente tú sabes y tienes en la cabeza, pasar por unos cañitos que filtran eso mediante tu experiencia y transformarlo en algo material.

Cada disciplina tiene su lenguaje específico que te ayuda a traducir eso que tienes en la cabeza y volverlo una obra, pero por sobre todo, también necesitas a alguien que tenga un conversor similar para acercarse lo más posible al entendimiento.

En el caso de la escritura,  la letras se corresponden a palabras y la palabras a frases. La frases a conceptos y los conceptos estarán cercanamente ubicados a eso abstracto que es el pensamiento. Para entenderlo y desenredarlo generalmente se usan la palabras habladas, lo cual expresado de manera escrita no se aleja demasiado.

Se le quita el tiempo y la efusividad del habla, pero su esencia permanece. Ahí es donde la expresión escrita resulta versátil y útil en todas las disciplinas. Como traductor general de lo que pensamos, a algún tipo de medio.

Pareciera que la escritura podría solucionar todos nuestros problemas de comunicación. Lo cierto es que no solo no lo hace, sino que no estaría bien que lo haga porque mataría la diversidad de comprensión.

Estando atada a la interpretación del receptor, nunca podría matar nuestros problemas de comunicación. Mejor aún, la interpretación libre hace que nuestra comunicación crezca, evolucione y llegue cada vez a más personas.

Claro esto es estrictamente hablando de la interpretación. Cuando se trata de recibir una obra y sentir, la cosa es diferente. Cada cual tiene su propio sistema de experiencias que harán que una obra sea subjetivamente percibida y por ende produzca resultados emocionalmente distintos en cada uno.

La combinación tanto de la posibilidad de interpretación como de la emocionalidad hacen que cualquier valor que quiera ser expresado valga la pena que se vuelva un ensayo de obra de arte.