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Escúchalo mientras caminas!

Quiero poner una fábrica.

Mi fábrica va a convocar trabajadores de todo el mundo. Va a contar con múltiples proyectos que generarán múltiples productos. Generará una comunidad, proveerá a los trabajadores comodidad de espacios de trabajo, horarios flexibles, hasta tendrá gente que se encargue que ellos estén a gusto en su actividad. Esta fábrica tendrá zonas comunes en donde las personas podrán dialogar y se servirán bebidas y refrigerios.

Mmm, pensándolo bien voy a poner una cafetería.

La fuerza productiva freelancer está en alza más que nunca. El 50% de la gente a nivel global trabaja la mitad de la semana remotamente. Las nuevas generaciones marcan la tendencia. Nos damos cuenta que nos importa el estilo de vida, la buena paga, la disposición de horarios, los beneficios de decidir cuándo y dónde trabajar. Es así como las cafeterías son las fábricas del futuro. Ah! El futuro ya está aquí.

Aquí se desarrollan proyectos enteros, se estudia, se crece personal y profesionalmente, se generan interconexiones, se cultivan las nuevas culturas y el incipiente trabajo freelance. Estos recintos de actividad colaboran para brindar refugio a personas creativas y emprendedoras.

Cuando los cafés se transforman en nuestros hogares.


Cuando vemos esas letras blancas en fondo negro que nos llaman la atención (pareciera que los negocios de este tipo firmaron un pacto desde el 2010 para tener todos la misma cartelería y hacernos entrar), no podemos evitar aunque sea destinarle unos segundos a sondear a ver si es un lugar apto para quedarnos con nuestras laptops unas horas.

Un espacio creado para condensar varias cosas:

  • Crear
  • Proyectar
  • Contemplar
  • Observar
  • Relajarse
  • Descansar
  • Generar conexiones
  • Disfrutar una buena bebida

La oferta y sus características.

A menudo busco un tipo de balance en estos establecimientos y mi ojo se fue refinando en este sentido.

El proceso ocurre de la siguiente manera:

  1. Cartel negro con letras blancas con tipografía palo seco o handlettering - Una cuota trendy que demanda importancia en su cartelería, arquitectura y calidad de oferta en general
  2. Espacio para ubicarme cómodamente con mi compu y enchufes - Que tan cómodo podré estar en mis aposentos nómades
  3. Combinación de materiales nobles para sus muebles - Habla del nivel de confort que sus dueños quieren para sus clientes
  4. Menu de Café - Cuánta bola le dan al buen café
  5. Anexos como linda vista, conexión rápida y flujo de gente que ayudan a quedarse por más tiempo -Indican algunas prioridades secundarias que se verán cubiertas luego de las anteriores

Cumpliendo con los 5 puntos digamos que el café entra en la categoría Óptima para lugar de trabajo o para pasar 4-5 horas. Cuanto menos de estos puntos tengan, serán menos trendy, seguro, pero también menos aptos para pasar más tiempo inspirados en el lugar.

A veces la experiencia está centrada en la relaciones sociales, lo que quiere decir que sus espacios y la gente que acude a ellos está sincronizada. La oferta multicultural puede ser muy variada. Presentan mesas lungas que juntan gente para compartir ideas, espacios integrados cocina-living-playroom-corredores que muestra como comprenden las necesidades actuales de encontrar un espacio de trabajo en el cual interrelacionarse.

Admito que se me va la vista cuando paso por el frente de un cafecito con estas características mientras conozco una ciudad nueva. Siento que este me puede dar una perspectiva calma del lugar, conocer gente nueva, integrarme con los locales y trabajar mientras contemplo tranquilo los movimientos de gente.

Dependiendo de lo que se busque, los usos de este espacio pueden ser muy variados y no siempre será utilizado íntegramente para realizar una actividad productiva. Se me cae la baba cuando encuentro un lugar que combina comodidad, conectividad, alimentación y contemplación. Pero a veces se necesita frenar, clavarse un café, mirar un poco de gente y seguir viaje.

El elixir negro.

Claro, si “vamos a una cafetería” eso incluye tomar un café. Es cierto que el espacio aporta mucho más que esta bebida virtuosa, pero deberíamos hablar un poco más sobre ella.

Si el lugar le da importancia al café, entonces tendremos diversas sensaciones nuevas que podremos encontrar en sus propuestas. En general, el buen café está relacionado con un buen lugar, pero un buen lugar no necesariamente tiene buen café.

Si el lugar le da importancia al espacio, entonces encontraremos sillones cómodos y mesas grandes para sugestionar el networking y las relaciones sociales. La mayoría de las veces este tipo de lugares combinarán ambas (café+lugar) y la experiencia puede llegar a resultar en unas cuantas horas con el culo en la silla perdiéndonos en nuestros quehaceres.

Una nota a parte:

Siempre recomiendo y recomendaré el café de filtro como efectivo para degustar el sabor del café. Las variantes más populares son el Espresso, Latte, Flat White, Iced Coffee y otros, pero el filtro ofrece una ligereza que permite que el sabor entre sin espantar las pupilas con el amargor típico del café expresso.

Las Fábricas-Templo Creativas.

En estos lindos recintos se rinde culto a las artes, a las ciencias, a los proyectos que nos interesan. Si lo usamos bien, este lugar puede beneficiarnos en nuestro modo de trabajo, en nuestras pausas, relajación, sentido del gusto y hasta nuestro interior.

Atraen mucha gente que busca un lugar cómodo para realizar su actividad productiva, pero a menudo podemos acercarnos para buscar algo más que un buen spot. Podremos convertirlo en nuestro Templo Creativo.

La Orden Cafeísta adorando al dios.


Cuando viajo, visito una ciudad o me instalo para vivirla más de cerca, mi forma de hacerlo es a través de los cafés. Me resulta un hallazgo, un tótem, un gema oculta el hecho de encontrar aquel en el que pasaré muchas horas dejando que las ideas se alinean y resulten productivas. Esa pausa necesaria para tomar una decisión, ese respiro natural que surge auténtico después de un momento de tensión, ese descanso necesario después de un día árduo de actividad, es lo que me pasa a mí con los cafés.

Estos lugares funcionan como sede de freelancers, extrovertidos, dibujantes, adolescentes, mamás, ingenieros, creativos, introvertidos, viajeros, físicos, deportistas, conversadores, contempladores, arquitectos, cineastas, coreógrafos, ermitaños, curiosos, etc. En mi caso, cual monje, me dedico a adorar la religión cafeísta.

Parte del ritual es llegar, elegir e instalarse, pero realmente no empezamos a disfrutar hasta que llega ese portador de cafeína que sirve de burro de arranque de ideas. Coronamos nuestro momento cuando efectivamente empezamos a tomar el elixir negro.

Si los tratamos buscando efectividad, estos lugares pueden ser mucho más que un simple receso de un día agitado. Pueden tornarse en retiros periódicos para impulsar nuestras ideas y proyectos.

Estas fábricas que se vuelven templos que fomentan a la creatividad y el desarrollo personal son las sedes que conectan nuestras mentes y computadoras. Son los lugares en donde se concentran las creaciones independientes cual centros neurálgicos de una red mayor.  

El café es lo que alimenta esta red neuronal vasta y lo materializa a través de estos espacios que nos acurrucan.

Son el comienzo de una nueva trama que traza formas de trabajo alternativas y que lo hace a través de esta bebida maravillosa.