nuevo
Escúchalo mientras caminas!

En nuestros comunes trabajos.

Nos llaman de una solicitud de empleo que llenamos hace un tiempo por un puesto en algún área que pensamos que somos aptos para trabajar. Cuando necesitamos el trabajo, en general esto parece que vale la pena. Entonces aceptamos, vamos a nuestro primer día, segundo, tercero, centésimo y las tareas que al principio parecían saludables después dejaron de serlo. Así comienzas a observar las pequeñas cosas que te empiezan a molestar. No sabes bien de qué se tratan, pero podrían ser dignas de revisión.

Pasado un tiempo, nos hacemos los tontos, seguimos con nuestros quehaceres, ponemos nuestro modo automático para poder sobrepasar nuestro estado de superviviencia. En ese modo automático es donde realmente hay que poner el foco. Cuando nuestros esfuerzos suceden de manera indeliberada podría ser una señal de que algo anda mal.

A veces en nuestros trabajos nos premian por hacer las cosas bien, lo cual se siente agradable. Empezamos a ser parte de un ciclo empleador-empleado que, según la estrategia que queremos para nuestra vida, eso puede venirnos bien. Quizás así encontremos que esos beneficios nos hacen crecer, que necesitamos que alguien nos diga lo bien que hacemos las cosas, que aquella retribución material o emocional sea satisfactoria para nuestras vidas. Los buenos compañeros existen, los premios por efectividad, los retiros, las charlas educativas, el trabajar por una “buena causa” es genial, pero ¿es realmente eso lo que buscamos? Quiero decir, ¿es ese el fin último en nuestras actividades?

Si en algún momento percibimos que algo anda mal, que algo no resuena, que algo no cumple con nuestras expectativas, entonces quizás este sea una buena ocasión para reagruparse.

Los momentos en donde se sienten estos pequeños choques con nuestra realidad son alarmas que sirven para restablecer prioridades.
Cuando el círculo se vuelve vicioso.
Cuando el círculo se vuelve vicioso.

Se pueden ver entumecidas nuestras percepciones y formas de ver la vida. Dependiendo de nuestros objetivos, el trabajo en relación de dependencia también puede ser un buen camino hacia la comodidad infinita. Saber que todos los meses vas a cobrar un determinado monto por un determinado volumen de trabajo parece un buen trato para la mayoría de la gente. Si no somos del todo perceptivos y nos dejamos tragar por la vorágine diaria, podemos fácilmente olvidarnos o hacernos los tontos en prestarle atención a este tipo de alarmas. Nos parece quizás algo secundario de lo que nos podemos encargar después, algo que muchas veces se ve contrastado con nuestras actividades inmediatas y nunca pasa por el filtro real de la prioridad.

A veces son solo manifestaciones de descontento con respecto a una actividad particular o suceso momentáneo, pero estos sirven para alarmar al sistema acerca de algún tipo de falla y comprende una serie de lecturas que muchas veces termina resultando cierta.

En nuestras extraordinarias actividades

Siendo justos con nosotros mismos, deberíamos también poder apreciar los momentos en donde existen pocas fricciones y los pensamientos fluyen, los problemas son fáciles y nuestras intenciones están alineadas con eso que queremos. Para algunos esto será un momento vacacional, será el momento de llegar a casa con sus hijos, será cumplir con algún objetivo personal, será manifestar eso que realmente cuesta ante alguien que le importe.

"Aca, trabajando."

¿Por qué no llamar a éstos momentos trabajo? ¿Solo por el hecho de no estar ganando dinero de ellos? Después de todo es tiempo de vida que gastamos para avanzar (o al menos eso creemos). Mejor aún, ¿por qué no llamar al trabajo de alguna otra forma? Las ideas se cristalizan cuando tienen un nombre y apellido, y en el caso del trabajo tiene hasta número de documento. Trabajo, hasta cuesta decirlo.

Por supuesto, esto no quiere decir que la libertad en el trabajo sea el único objetivo. Uno puede conseguir un trabajo en el que se incite al crecimiento personal, a los avances en innovación, progreso profesional, desarrollo académico, diferentes formas de nutrirse con él. Si eso es lo que busca, bienvenido sea y a otra cosa.

Me gusta pensar en un mundo en el cual las actividades forman parte de un claro objetivo en el inconsciente de la gente. En donde el compromiso tiene que ver con los motivos personales que uno tenga y no por cumplir con algún tipo de “realidad” que sea haya establecido por el hecho de que muchos la hagan.

Sí es cierto que se necesita dinero porque el sistema está implementado así y sí es cierto que debemos encontrar una actividad que nos permita cumplir con nuestros deseos y que conduzca hacia lo que queremos. Lo que no está tallado en piedra es cómo se deben hacer las cosas. ¿Quién dice que existe una manera? Existen miles!

Cuando cambiamos de rumbo

Como aceptamos nuestra realidad es como nos vemos a nosotros mismos. Tenemos una forma de observar lo que nos rodea que es diferente a la forma del que tenemos al lado. Tenemos todo un sistema de creencias que nos acompaña desde pequeños y que nos ayuda a sobrevivir.

Las creencias son las que definen nuestra realidad.

Así algunos creen en Cristo y otros no, algunos creen en duendes, que el hombre no llegó a la luna y que la NASA es un fraude, que el trabajo da dignidad o que se puede saltar de un risco al agua sin hacernos daño. Se van construyendo con el tiempo y van socavando aquellos canales por los que conduciremos nuestra vida. Sería interesante trazar nuevos canales hacia destinos diferentes para modificar lo que tengamos ganas de modificar.

En mi caso fue mi trabajo. O ahora: mi actividad.

A través de mis esfuerzos, pude canalizar hacia lo que quiero obtener. En algún momento supe visualizar mi vida de una determinada manera en la que un trabajo en un lugar fijo no se complementaba. Esto produjo un quiebre en mis estructuras, en mis convicciones y sobre todo en las alternativas que creía posible. Alguno me puede haber dicho “eso es muy difícil” o “no te estás dedicando a lo que estudiaste!” o cualquier excusa que se te pueda ocurrir para tratar de hacer entrar en (su) “conciencia” de la situación. Sin enroscarme (aunque obviamente por momentos uno duda de sus decisiones) seguí mis instintos y empecé a distinguir el método, distinto del trabajo en sí. Andar viajando y trabajando se sincronizó tanto con lo que deseaba que me empecé a enamorar del modo, más allá de la tarea. El trabajo dejó de ser tal, empezó a ser tomado como medio para mis motivos, no una parte de mi vida lo suficientemente pesada como para desviarme de mis objetivos reales. Simplemente una de mis actividades.

Habiendo marcado una dirección, se pueden plantear diferentes formas de llegar a ese lugar, pero nunca se puede plantear algo que vaya en contra de esa situación. Algo que no ayuda, no sirve, no suma, no comprende lo que realmente se quiere alcanzar debe ser advertido y esquivado. En el camino se puede virar hacia otro lugar si el sufrimiento no permite avanzar.

Vida Freelancer

Bueno, todo muy lindo pero, ¿qué tal la vida como freelancer?


Como dije antes, mi foco no está en el ocupación en sí, está en los objetivos. Si la actividad de forma individual, autonomía de horarios, tomar responsabilidades propias sobre las tareas y sus resultados, la posibilidad de viajar, etc, representan algo que se alinea con tus objetivos, entonces seguramente utilizar este modo sea conveniente. Si el interés está en hacer base, conocer a gente local de manera profunda, desprenderse de las responsabilidades mayores de un proyecto, crecer profesionalmente a través de un camino marcado, contribuir con una organización en la que creemos, entonces será la relación de dependencia el camino. Dicho esto, nunca hay un camino marcado, siempre se puede alternar, mezclar, inventar y modificar nuestras actividades, pero estas dos nociones son las básicas por ahora.

Actualmente mi actividad se divide en 50% servicio de diseño respondiendo a clientes estables, 30% a proyectos paralelos para desarrollar productos con mi marca personal y 20% al aprendizaje y desarrollo de nuevos métodos, técnicas y actividades alternativas. Esto no siempre fue así, esta estructura fue adaptándose a las circunstancias del momento.

En mi experiencia como freelancer, las ventajas fueron creciendo sin parar. Desde el día que decidí ir fulltime con este modo de vida, mis circunstancias no dejaron de sorprenderme. Por momentos los resultados eran esperables y por momentos eran sorprendentes aunque lo hubiese imaginado.

De a poco fui construyendo un sistema el cual me permitió sustentarme económicamente, me permitió trabajar el tiempo que quería, progresar profesionalmente, conocer nuevos lugares del mapa y vivirlos, establecer nuevas conexiones y averiguar cómo hacer para sustentar el proyecto. ¿No es eso lo que siempre nos traba a la hora de hacer algo? El maldito cómo.

En realidad esa respuesta se fue desprendiendo dinámicamente a medida que necesitaba responder a cuestiones con urgencia. Podría decir que apagando fuegos fue en un principio, después con algo más de control esos cómo fueron siendo extinguidos y las dudas se fueron despejando. En un primer momento esto parece demasiado. Nos cubre y nos abruma, muchas veces reacciona en contra nuestro, nos ataca y paraliza. Hasta nos lastima.

Ante todo esto mi reacción siempre fue la misma. Me pregunté ¿para qué hago todo esto? La respuesta le otorga una especie de sentido comodín tan abarcativo que recubre cualquier duda que podamos tener. Y debemos dejar que lo cubra. Así podremos autorizar que esta sea nuestra guía y nos ilumine el camino. Podremos estar más tranquilos y acudir a ella ante cualquier duda.

Hasta ahora pareciera que lo único que la gente puede hacer es ser freelancer de por vida, que es el único camino a transitar, sino estas out. Esto por supuesto que no es así. Además, esta metodología no es para todos. No todos están dispuestos a afrontar las miles de inseguridades que éste presenta, las sensaciones de inestabilidad, la incertidumbre que se tiene durante todo el camino. Uno puede aprender a convivir con todo esto, pero no sucede fácilmente.

Se puede sucumbir ante la presión que se genera, ante la comparación, ante la prueba fehaciente que otras alternativas son “realmente mejores”. Este freestyle propone decidir, equivocarse y asumir la responsabilidad sin culpar a otro más que a vos mismo. Es el riesgo de perderlo todo porque somos nosotros los que creamos esta estructura.

Por otro lado, me niego a afirmar el cliché de “el freelancer tiene que asumir que va a tener inestabilidad económica”. Este la tendrá si lo asume como cierto y sus esfuerzos van acordes a esta creencia. En mi caso, puedo decir que desde que decidí hacerla una actividad fulltime, nunca me faltó dinero y en el global anual, siempre creció. Si uno lo mirara en detalle mes a mes seguramente esto represente inestabilidad, pero es la forma errónea de mirarlo. Es cortoplacista, no se ve la figura completa, es la mentalidad desactualizada desde un ingreso mensual. Con la planificación adecuada esto puede representar una ventaja sobre el sistema anterior.

¿Qué ventajas concretas tiene este modo de vida entonces?

Aquí hay algunas ventajas que veo en el día a día una y otra vez:

  • La capacidad de decidir sobre mis propios tiempos.
  • Decidir cómo y con quién realizar mi actividad.
  • Elegir el lugar desde dónde realizar mi actividad.
  • Percibir crecimiento económico exponencial.
  • Decidir cómo y qué estudiar para mejorar mi técnica y desempeño aplicado a la actividad.

Estos atributos vienen de la mano del proyecto personal. El hecho de que mis esfuerzos estén destinados al desarrollo de un propósito propio es lo que mantiene en movimiento esta actividad. Por eso mismo es que no importa mucho cuál sea mientras cumpla con esa aspiración. De todas maneras, concluyo que este medio de vida es soñado y que contribuye a descubrir aquello que realmente queremos hacer en la vida. Propone hacerse cargo de nuestras decisiones y confrontar miedos e inseguridades por tu cuenta. Promueve la movilidad, la agudeza y la autonomía. Es la forma con la que fuimos traídos y con la que nos iremos después de todo. Somos libres de decisión y es interesante permitirse usar esos poderes.