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Escúchalo mientras caminas!

Cuando encaramos algo nuevo, cuando queremos traspasar nuestra zona de confort, hasta cuando sabemos lo que hay que hacer pero lo único que se necesita es tiempo, aparece la ansiedad para cagarnos la vida.

Aquella pequeña parte nuestra que pone tensión donde no debería, que crea problemas donde no los hay, que extrapola situaciones, genera supuestos imaginarios y que no permite respetar los flujos necesarios para que la cosa funcione sin ardor ni fricción.

La incertidumbre puede hacer estragos en nosotros mismos. No saber qué va a pasar debe ser uno de los principales orígenes de nuestras ansiedades. Sin certezas, nuestra imaginación corre tan suelta y creativa como para expresar aquellas fallas, desaciertos, retrasos, posibilidades de error que solamente se derivan en derroche de energía y mal uso de nuestras capacidades mentales.

Desde el tigre que nos acechaba en la jungla en generaciones cavernícolas, nuestro ávido sentido de alerta nos resultó muy útil para sobrevivir. Quedaron secuelas que responden con aquellos estímulos potencialmente peligrosos y que forman inyecciones de estrés en nuestro organismo.

En su momento ese estrés brindaba agudeza de sentidos y capacidades físicas aumentadas, pero hoy en día que poco tenemos a lo que huir, parece que nuestro software quedó desactualizado.

Sin darnos cuenta vemos como nuestros pensamientos se encadenan y forman hipótesis irrefutables, caminos obvios y consecuencias poco contrarrestables.

¿Qué queda hacer entonces?

Antes de tomar una decisión importante,bajar.

La respiración que tan olvidada tenemos, nos hace recordar cada tanto lo primordial que es. Pasamos un momento de tensión y confusión y nuestro sistema automáticamente nos hace respirar profundo.

Presta atención a lo que sucede con tu cuerpo luego de una discusión o momento tenso. Lo más probable es que solito te fuerce a inspirar una bocanada de aire, inflar bien lo pulmones y largarlo todo. ¡Que maravilla!

Esto mismo se puede hacer de manera consciente e interiorizarse en distintas técnicas para ser utilizado regularmente y mantenernos con un sosiego acorde a lo que buscamos y necesitamos.

No se trata de una fórmula mágica o de darle una única solución a nuestros problemas. Solo de concientizar nuestro estado emocional y brindar condiciones favorables para sobrepasarlo. Contar con herramientas prácticas hará que la aguja se mueva y podremos ver la evolución en nuestros pasos al andar.