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Escúchalo mientras caminas!

A veces las ramas pueden cruzarse y disponerse de tal manera que generan una sombra que atemoriza. Es una ilusión. La sombra no está. No tiene efecto en tí.

A veces esas ramas pinchan, tienen espinas o son demasiado tupidas.

A veces son coloridas y te guían en el camino hacia lo que está por venir.

De todas maneras, las ramas estarán allí. ¿Nos quedamos o seguimos adelante?

Hay quienes deciden quedarse inmóviles por miedo a pincharse o no verse afectado por ellas. Pasado un tiempo, el hambre, el aburrimiento o la necesidad compañía empiezan a brotar. Necesitas mover hacia algún lado. Pero, ¿dónde?

Donde hay un mínimo haz de luz suena bien. Nunca un bosque fue tan tupido como para no verla. Después de todo, ¿qué nos queda?

Algunos se arman hasta los dientes con machetes, motosierras y guadañas, otros pretenden escalar el primer árbol y ver claridad desde más arriba.

En todos los escenarios, debemos atravesar el matorral.

Para aquellos que se quieren mover: te pincharás, asustarás y llorarás, pero seguro no morirás a causa de la espesura.

Para aquellos que se quieren quedar quietos: las ramas seguirán creciendo y taparán incluso el lugar en el que estás.

¿Qué queda sino moverse?