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Escúchalo mientras caminas!

Cuando empecé a sumergirme en el mundo freelance, empecé a entenderlo como contrapartida de lo que se concibe como trabajo en relación de dependencia. Entendido de esta manera, pareciera que habría que decidirse por una de las dos opciones que existen en la faz de la tierra.

Circunstancias

Si te encuentras en una situación en donde necesitas decidirte si seguir o no como empleado en tu trabajo, déjame aclararte una cosa: no existe un camino mejor que otro.

Aquel que plantea una suerte de batalla o pretende convencerte que el camino independiente es mejor, no está pensando en ti, está pensando en sí mismo.

Las diferentes circunstancias personales hacen que podamos ver más claro un camino que el otro y las posibilidades concretas que tengamos de actuar será lo que defina una ruta o la otra.

Parece simple cuando vemos a otros con cierto camino recorrido, moviéndose como peces en el agua. Si no logramos ver nuestras posibilidades, no estaremos actuando por nosotros, estaremos siguiendo a otra persona por  lo que creemos que significaría tener ese tipo de realidad.

Lo mejor que puedes hacer:

  1. Observar tu estado laboral actual
  2. Establecer pros y contras sobre la determinación de una estrategia u otra
  3. Plantear una secuencia de pasos necesarios para llevar acabo una alternativa u otra
  4. Con todo este panorama, observar si eres capaz de dar el primer paso para adelante

En el caso de querer cambiar nuestra situación actual, estos pasos se pueden llevar al pie de la letra. Si entendemos que no es momento para establecer este cambio sustancial, podemos también hacer una lista parecida para nuestro esquema de trabajo actual:

  1. Observar tu estado laboral actual
  2. Establecer pros y contras sobre el trabajo actual
  3. Plantear una secuencia de pasos para cambiar lo que queramos cambiar
  4. Con todo este panorama, observar si podemos dar el primer paso hacia adelante

Yendo a las entrañas del trabajo

Pasamos tiempo en una actividad, crecemos, nos volvemos más profesionales. ¿Qué dirección tiene nuestro trabajo?

Si creemos que por encaminarnos en lo independiente estamos llevando agua a nuestro molino, déjame decirte que esto es así parcialmente.

Cuando realizamos un servicio para nuestros clientes, estamos teniendo en cuenta sus necesidades. Estamos cumpliendo con ellos, preguntando sobre sus objetivos, creando en función de lo que ellos quieren obtener. Estamos trabajando para ellos.

Por otro lado, si entendemos que trabajar en una empresa significa solamente darle nuestro tiempo a alguien, también estamos equivocados. Solo pensar en la estructura empresarial en la que te sumerges día a día te da una experiencia sustancialmente provechosa que no podrás encontrar en el camino freelance. Esto provee de posibilidades de expansión a nivel profesional sin tener que gestionarlo uno, convoca un mayor enfoque en la disciplina al tener que hacer solo la actividad por la que te contrataron.

Como vemos, esta comparación no está dada en blancos y negros, están más bien aportando de diferentes maneras a nuestras carrera.

¿Hacia dónde queremos direccionar nuestro trabajo?

Si lo quisiéramos volcar a nuestro negocio con nuestra personalidad, con nuestras alocadas ideas, con nuestro toque, con la libertad de definir el estilo en el que estará expresado nuestro trabajo, entonces seguramente el camino independiente será una mejor opción.

Si nos queremos concentrar en crecer profesionalmente en un campo y confiamos en la visión que tiene una determinada empresa o estamos cómodos apostando por sus intereses, la búsqueda de la carrera empresarial será seguramente una buena opción.

De todas maneras, el tipo de transacción que tendrá nuestro trabajo en ambos caminos será la de obtener dinero por el tiempo empleado en solventar los intereses de otro. En el camino, nosotros aprovechamos las ventajas que tiene cada medio, crecemos profesionalmente y si nos lo proponemos, podemos alinearnos con sus intereses como para formar parte de ellos y hacer que nuestra labor aporte.

Es interesante desarrollar esto último ya que resulta clave colaborar con una causa en la que creamos para volver nuestro trabajo interesante.

Si no observamos a dónde van nuestros esfuerzos al final de la cadena laboral, estaremos siempre en descontento con lo que hagamos.

¿no sería genial transportar nuestros intereses a aquello que produzca o colabore con alguna causa?

Opciones intermedias

El camino freelance promueve la total responsabilidad de nuestras acciones y por ende las opciones empiezan a tender al infinito.

Esto puede resultar abrumador para muchos, pero podemos empezar a trabajar con algunas limitaciones para que no se nos escapen los patos.

Una de las opciones que recientemente experimenté, tiene que ver con buscar trabajo en una empresa pero que te contraten a medio tiempo o con contrato independiente.

Esto trae varias ventajas muy jugosas para aquellos que quieren probar un poco de todo.

Para empezar, algunos beneficios que brinda estar empleado full-time en una empresa, no los tendremos. Retiros corporativos, beneficios en comida, transporte y seguros serán solo para los asalariados.

De todas maneras, existen muchas compañías que están dispuestas a contratar  trabajadores remotos en relación de semi-dependencia.  Esto trae otros beneficios que tocan un poco de ambos modos de trabajo.

Al relacionarte internamente con la organización, eres uno más de sus empleados. Asistes a reuniones remotamente, participas en decisiones y eres parte de un equipo. Estas son ventajas que no siempre vemos como freelance.

Podremos disponer de la estructura de la organización para aprender de gestión, del tipo de burocracia que se necesita (nunca pensé que iba a hablar bien de la burocracia), de deadlines y tipos de entrega, de una gestión de tiempos más ajustada.

Al tener que responderle a los objetivos de una empresa establecida y considerart como un trabajador más, las dinámicas se vuelven un poco más estrictas, pero siempre seguirás siendo un contratista independiente.¿Qué quiere decir esto?

Básicamente, que disponemos de nuestro tiempo. El tipo de contrato será remoto y estará concebido desde las salvedades que esto tiene. Tu sigues manejando los tiempos de entrega, el lugar desde donde trabajas y cómo y cuándo te presentas. En tanto esto no esté en conflicto con los objetivos empresariales, podrás disfrutar de ambos modos.

Terminando con la comparativa

Los trabajos en relación de dependencia te dan una seguridad (o por lo menos eso crees, ya que nunca nada es definitivo) que lo independientes es posible que no alcancen.

Crees que el hecho de ser contratado te asegura algún tipo de estabilidad, cuando en realidad lo único que haces es depender de alguien para obtener esa estabilidad.

Tus esfuerzos están ubicados en tener un ingreso y una carrera profesional, pero los resultados de tu trabajo pertenecerán alguien más.

Espera, ¿No sucede lo mismo siendo freelancer?

Es cierto, la única diferencia es que te comprometes a organizar tu negocio tu mismo, no lo hace otra persona.

Si solo percibimos la carrera freelance como una forma diferente de gestionar nuestro tiempo y lugar, estamos truncando su verdadero alcance.

El verdadero alcance de salir a surfear la ola como freelance tiene que ver con generar nuestra propia contribución.

Estaremos haciendo lo mismo que un trabajador asalariado si únicamente nos atenemos a producir soluciones para alguien que lo único que le interesa es su propio beneficio.

En relación de dependencia, usar nuestro tiempo para colaborar con una empresa en la que creemos y queremos aportar en su causa, hará que nuestro incentivo sea mayor y estaremos alineados a nuestro verdadero alcance.

Como freelance, podemos encontrar la fórmula mágica para lograr un flujo de trabajo que se ajuste a lo que queremos lograr. Sin embargo, seguiremos teniendo incertidumbre indefinidamente. La única certeza que podemos tener la encontraremos en aportar valor a una causa en la que creamos.