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Escúchalo mientras caminas!

Te levantas una mañana en una isla asiática, te haces un café y te dispones a trabajar mirando el paisaje. Habías elegido recorrer la parte norte de la isla a la tarde, pero ahora tienes trabajo que hacer. Necesitas inspiración, así que te diriges a un lugar especial que encontraste después de 3 meses recorriendo. Después de un viaje entretenido, llegas, abres tu laptop y te instalas a trabajar. Pasan algunas horas y logras llegar hasta donde querías por hoy, es hora de almorzar y más tarde a explorar el paisaje del arrecife norte.

¿Demasiado bueno para ser verdad?

La geografía, estados de ánimo, flujo de trabajo, pueden variar día a día, pero este estilo de vida es algo que vale la pena vivir.

La mejor manera de abordarlo y no consumirse en el camino es encontrar un sistema y visión propias. Esto nos proveerá de una estrategia para escalar progresivamente hacia donde queramos llegar, mantenernos motivados y organizados en el trabajo y al mismo tiempo  disfrutar de la posibilidad de viajar.

Qué se siente trabajar viajando

Antes de encontrar el sistema que te sirva, vamos a reflexionar sobre qué se siente trabajar viajando.

Podemos imaginarnos este estilo de vida desde el punto de vista del viaje. Para la mayoría de las personas, el viaje es esporádico. No demanda mucho más que un mes o mes y medio por año. Eso está ligado al periodo de vacaciones y se emplaza en un régimen de visita turístico de los lugares. Si lo vemos desde este punto de vista, no podremos entender muy bien de qué se trata.

Trabajar mientras viajamos, se trata de mantenerse en movimiento, no necesariamente viajar la mayoría del tiempo.

Al tener que cumplir con tareas, deadlines, responsabilidades laborales, muchas veces la demanda de tiempo supera las posibilidades del movimiento constante. Por eso mismo, cuando planeamos este estilo, estaremos contando con hacer algún tipo de permanencia en el lugar que queramos visitar.

Planteado de esa manera, se le suma a otro estilo de viaje, el slow travel. Este estilo promueve una forma más profunda de conocer una región, propone una inmersión en la cultura del lugar y por ende mayores posibilidades de generar lazos sociales y culturales.

Si tuviéramos que estar concentrados trabajando en el medio del montón de decisiones que propone un viaje cualquiera, no podríamos hacer ninguna de las dos cosas. Estaríamos ocupados con nuestros compromisos mientras deseamos visitar el lugar.

Cómo gestionar nuestro tiempo de viaje mientras trabajamos

La idea aquí es pensar en la palabra bloque.  Un tipo de orden que hará que cumplamos con nuestra palabra a la hora de plantear objetivos laborales, pero también nos permitirá conocer destino a nuestra manera.

Si queremos hacer todo, empezaremos a ver la aparición de nuestros sistemas como formadores de orden. Sin embargo, mantener cierta disciplina en el viaje resulta tedioso. Existen quienes les gusta tener todo resuelto y seguir itinerarios al pie de la letra y quienes se dejan llevar por lo que se presenta. Generar bloques de tiempo funciona para ambos tipos de viajeros.

Hacer un sondeo de lo que buscamos es siempre positivo, fundamentalmente cuando tratamos de integrar dos actividades muy diferentes cómo viajar y trabajar.

Para viajar necesitamos movernos, para trabajar necesitamos quedarnos quietos (me refiero exclusivamente de trabajos con computadoras tipo freelancing digital). Estos dos están bastante separados uno del otro y no podemos aunarlos así nomás.

Para lograr un trabajo consistente y sólido necesitamos una rutina. Por eso es que tratar de dejar todo esto al azar puede resultar desastroso.

Los bloques

Sin reinventar la rueda ni mucho menos, generar pedazos de tiempo que pueden estar llenos de lo que deseemos es una buena estrategia. Esto generará una distinción temporal y hará que cada bloque se aprecie claramente.

Si no eres muy fan de la planificación y esto te parece muy extremo, lo ideal es asignar días enteros para cada una. Así no te preocuparás en el medio del día por algún compromiso o por cortar un paseo a la mitad. Claro que esta modalidad está muy relacionada con el Slow Travel anteriormente mencionado ya que demanda más cantidad de tiempo.

Trabajando de viaje

Cuando viajamos, nuestro equipamiento es lo que nos permite hacer nuestro trabajo.  Cuidar de él y su despliegue en los distintos ambientes permitirá ahondarnos más fácilmente en nuestras tareas.

Hablando estrictamente desde lo digital, nuestro trabajo es nuestra laptop. Es nuestra principal herramienta, donde se encuentra toda la información, archivos y apps que necesitamos. Pero debemos tener en cuenta que la laptop o cualquier otro gadget o elemento que nos ayude a ser más eficientes en nuestro trabajo, serán cargados por nosotros en cada desplazamiento, corto o largo, por lo que debemos tener en cuenta condiciones físicas como el espacio que ocupan y cuánto pesan.

En el caso del trabajo y el viaje, una de las mejoras en las que enseguida podemos encontrar buenos resultados tiene que ver con la forma de transportar nuestros elementos: la mochila.

La comodidad, utilidad, liviandad y capacidad de nuestro elemento de transporte puede hacer maravillas por nuestra productividad y experiencia.

A la hora de salir, tener un elemento en el cual confiar el resguardo de nuestra fuente de trabajo es importante. Diferentes actividades tienen diferentes necesidades, por lo cual recomiendo chequear este canal de Youtube, que en general cubre muchos de lo artículos de Carriology, una página de revisiones de equipaje de todo tipo.

Generar un espacio  familiar  para trabajar

¿Cómo te sientes cuando estás en casa? Bueno, lo primero que puedes pensar es “cómodo”, pero quiero que nos concentremos en el tipo de control que tenemos.

En un ambiente habitual, nuestros movimientos, sentido de la ubicación y flujo están bastante aceitados. Conocemos donde están las cosas y funcionamos como pez en el agua. Es porque tenemos control sobre nuestro espacio.

En movimiento, de viaje, adaptándote a un lugar distinto, nuestro ambiente se acota a los elementos que utilizamos y trasladamos con nosotros con frecuencia. Nuestra visión está dispuesta en la pantalla y alguno elementos periféricos que terminan de darle forma a la estación de trabajo.

Si pasamos unos meses en una ciudad, es probable que nos acostumbremos a nuestro modo de trabajo. Un escritorio, una silla, la disposición de nuestra laptop, la luz, el sonido y los olores del ambiente, la ubicación de las carpetas de la computadora y dónde apoyamos nuestro mouse, etcétera.

Si queremos continuar moviéndonos, conviene mantener una forma y elementos de trabajo estables. Lograr que estos quepan en una mochila, o al menos identificar los indispensables, hará que se puedan transportar tanto a un café como a la ladera de una montaña y cambiará nuestra visión sobre el trabajo. Ahora estamos generando nuevos ambientes a medida que nos movemos y usaremos esto para nutrir nuestra creatividad.

Descubrir espacios menos familiares

A diferencia del trabajo, el viaje tiene la posibilidad de mostrarnos escenarios y alternativas diferentes cada vez que lo abordamos. Un nuevo paisaje, nuevas persona, clima o transporte. Un nuevo aroma, un nuevo tipo de desayuno o un idioma distint.

Generando espacios poco familiares en nuestros viajes es como aprovecharemos al máximo lo que tiene para ofrecernos.

Si nos disponemos a permeabilizar nuestras formas habituales mientras nos vemos atravesados por los lugares de destino, estaremos aprovechando al máximo lo que tiene para ofrecernos.

Ampliamos nuestra zona de confort y  permitimos entrar nuevas posibilidades que nos nutran la vida.

Cuando alternamos entre trabajo y viaje, lo hacemos desde dos aspectos distintos. Por un lado, optimizar nuestro trabajo implicará la creación de sistemas que permiten gastar menos energía y ocuparla en desarrollar la creatividad y nuevas ideas que aporten a nuestra actividad. Por otro lado, lo nutritivo de nuestros viajes tiene que ver con conocer aspectos nuevos de la cultura,  ampliar los horizontes de nuestra idiosincrasia, permeabilizarnos ante nuevas visiones y valores.

Esta combinación tan maravillosa hace que trabajar viajando o viajar trabajando sea un estilo de vida tan valioso.